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'Porqué siempre volvemos a las cosas básicas' Artículo de Verónica Toumanova

2 Apr 2018

Hoy compartimos de nuevo un fantástico artículo de Verónica Toumanova con acertadísimas reflecciones que nos pueden beneficiar a todos.

Los que hablan inglés pueden conseguir su libro en Amazon o leer otros de sus artículos en www.verotango.com

 

 

 

 

Como profesora veo a menudo alumnos sentirse frustrados cuando se les dice una y otra vez que trabajen algo básico. Piensan: “He escuchado eso hace años ya, se ve que no he mejorado nada!” Cada profesor ofrece un nuevo punto de vista para el mismo problema y así parece que aprender es una historia sin fin. Nunca pareces llegar. La desesperación puede llegar a ser tan grande que la gente deja de estudiar del todo y simplemente disfruta con lo que ya saben. Entonces ¿para qué volver a las bases? Y ¿porqué es tan frustrante?

 

Primero, definamos a qué nos referimos con “bases”. El tango es una danza improvisada de pareja con un vocabulario que se compone de muy pocos elementos básicos. Creamos toda clase de secuencias de manera muy parecida a la de crear palabras y frases con el alfabeto. En la técnica individual hablamos de tres elementos relacionados con la parte superior del cuerpo (postura, abrazo y disociación) y tres relacionados con la mitad inferior (pierna libre, cambio de peso y pivot). En la comunicación de pareja hablamos de marcar y seguir los movimientos mencionados en un contexto musical: dar o recibir la marca, disociación, tipo de abrazo y distancia, pivot, movimiento de la pierna libre, cambio de peso, movimientos fuera de eje, etc. Marcar es indicar lo que quieres que haga el cuerpo de la otra persona, seguir es mover tu cuerpo como resultado de la marca del otro.

 

Cada elemento básico puede ser ejecutado de múltiples maneras cambiando los parámetros. Pongamos un ejemplo simple: al final de un paso adelante puedes ir hacia arriba, estirando la pierna base, o hacia abajo, flexionando la pierna base. Eso crea dinámicas diferentes. Puedes hacerlo con una posición asociada o disociada del torso. Al dar el paso puedes abrir el abrazo, cerrarlo o mantenerlo igual. Puedes acelerar el paso al final, ralentizarlo o pausar en medio. Puedes pisar primero con el talón o con los dedos, con una trayectoria del pie recta o curva, empujando el suelo fuertemente con la pierna base o solo un poquito. Puedes dar el paso largo o corto, darle mucha energía o deslizarte suavemente en él. Todo eso puedes hacerlo marcando o siguiendo. ¡Y estamos hablando solo de UN paso adelante! ¡Imagínate dos personas, cuatro piernas, moviéndose y girando en múltiples direcciones, y el número astronómico de variaciones que pueden bailar con estos elementos básicos!

 

En el pasado solía ocurrir (y aún ocurre aquí y allá) que un profesor desarrollara una manera de ejecutar cierto movimiento (por ejemplo un ocho atrás), con solo uno de los parámetros mencionados arriba, y afirmara que esa es la única técnica correcta. Al llegar a estudiar con otro maestro sus alumnos se sienten extremadamente confundidos, ya que ese maestro también tendría su serie de parámetros para el ocho atrás llamándolos “la única manera correcta”. Y aquí estoy hablando de una situación en la que ambas variaciones de ochos se ejecutan biomecánicamente BIEN. ¡Imagina cuantas maneras habría de hacer los ochos mal! Hoy día la mayoría de profesores entienden que hay diferentes maneras de ejecutar el mismo movimiento cambiando los parámetros. Ese conocimiento permitió un crecimiento explosivo del vocabulario del tango y también el surgir de estilos claramente diferenciables.

El estilo no es más que una preferida serie de parámetros con los que repetidamente se ejecutan los elementos básicos a lo largo del baile.

Si acabas un paso hacia abajo con la pierna flexionada y acelerando al final, tendrás una caminata anclada y elástica. Si mantienes la misma velocidad y caminas de una pierna en otra sin cambio de nivel, tendrás una caminata que se desliza suavemente como sobre ruedas. Si vas hacia arriba al final de cada paso acentuarás tu caminata con micro-pausas a cada paso. Por eso sostener que un estilo particular es el único tango verdadero es tan estúpido como decir que el único paso lateral que vale es un paso lateral largo a la izquierda y cualquier otro paso lateral es fruto de fraude o mal gusto.

 

Comenzamos a aprender tango dominando pequeñas secuencias de elementos básicos, igual que en una clase de idioma extranjero el alumno empezaría por frases hechas cortas. La caminata , los ochos, el cruce son todos combinaciones de elementos básicos, no son elementos básicos en sí. Las secuencias para iniciación son combinaciones de elementos básicos con una serie de parámetros que son los más fáciles de ejecutar. En la caminata, por ejemplo, al principio es mejor aprender a no subir y bajar demasiado hasta que tengas el suficiente control para hacerlo con elegancia. Primero aprendemos a pausar en el cruce para descansar y más tarde a seguir caminando sin parar si queremos. Antiguamente se te consideraba avanzado si sabías una figura compleja. Hoy día, si sabes una figura compleja pero no eres capaz de descomponerla en elementos más pequeños y crear una variación, ya no se te considera avanzado; simplemente sabes copiar. Un bailarín avanzado es capaz de crear 'frases' y cambiar los parámetros de los elementos básicos a su antojo. Un principiante solo puede decir “My name is James” mientras un bailarín avanzado puede decir “My name is Bond. James Bond”.

 

Dominar la técnica básica significa ejecutar bien los elementos principales dentro de un vocabulario simple de tango. Dominar la técnica avanzada significa ejecutarlos bien tanto dentro de un vocabulario simple, como de uno complejo. La ventaja de alcanzar un buen nivel de técnica básica es que te facilita el dominio de un vocabulario complejo. Aun así, aunque hayas obtenido un sólido nivel de técnica base, necesitarás practicar lo complejo antes de dominarlo. Una manera de entender eso es comparándolo con otras habilidades motoras. Mientras un poema infantil corto puede resultarte fácil de recitar, en el momento de subir a un escenario para recitar el monólogo de Hamlet te verás luchando incluso con las frases más simples, a no ser que hayas practicado recitar Shakespeare específicamente. Esto ocurre porque en general la complejidad de la tarea es mucho más elevada en el segundo caso.

 

La gran mayoría de clases de tango es dedicada a enseñar pasos: todas las posibles combinaciones de los elementos básicos. Eso se hace para que la gente pueda “conversar” en las milongas sin tener que repetir sin fin las mismas secuencias. En un caso ideal, en las clases se trabajarían tanto las figuras, como la técnica. Sin embargo, a menudo los alumnos aprenden vocabulario muy complejo sin saber las bases. Eso cultiva bailarines que hacen cosas difíciles muy mal ejecutadas. Están intentando recitar Shakespeare sin haber practicado dicción con algo más simple. Un mal dominio de la base se puede ver en un bailarín haga lo que haga. Alguna vez la mera dificultad de la figura puede impresionar al espectador y hacerlo pensar que el bailarín es virtuoso, pero pídanle a ese bailarín que solo camine con la música o que haga unos ochos y sus faltas se harán más que evidentes.

 

 

¿Porqué se frustran los tangueros cuando se les pide volver a lo básico? Muchos maestros piensan que la gente en el tango es fundamentalmente perezosa. Lo que quieren es fiesta. No quieren trabajar duro y les encantaría hacer cosas difíciles sin hacer lo que hay que hacer para bailar bien. Para ellos es un pasatiempo más y de todas formas te puedes divertir mucho en las milongas sin tener mucha base. Hay algo de verdad en esa opinión. Pero también hay otra razón más.

 

Un gran número de personas que se adentran en el tango nunca han bailado antes y tienen una educación predominantemente intelectual, lo cual quiere decir que han aprendido lo que saben a través de la LECTURA. Sus actividades diarias se centran en procesar y recordar información. Convertirte en experto en un campo que requiere conocimiento intelectual significa trabajar predominantemente con la mente analítica. Cuando la meta de tu aprendizaje es conocimiento intelectual, el proceso puede ser muy simple y lineal. Una vez que has entendido un tema, no vuelves atrás a no ser que hayas olvidado algunos detalles. Y entonces un vistazo rápido de repaso es suficiente para refrescarte la memoria. No es así como funcionan las cosas en danza. Bailar no es solo saber y recordar, en primer lugar es hacer y ser. Es importante saber intelectualmente lo que hay que hacer, pero es solo el punto de partida. Tienes que entrenar tu cuerpo a moverse de cierta manera. Aprender danza es por definición un proceso cíclico, ya que la danza solo existe en el momento de bailar. Cada movimiento tiene que ser re-creado cada vez, a menudo en condiciones muy distintas. Perfeccionar un movimiento significa crear un habito motor que produce el resultado deseado en cualquier circunstancia. Y cuando entrenas tu cuerpo para desarrollar hábitos de movimiento correctos, lo haces a través de la repetición y la corrección consciente de lo que haces, reforzando así las vías neuronales asociadas en tu sistema nervioso.

 

En danza se avanza yendo de patrones de movimiento simples a más complejos y de vuelta atrás en bucles. Es común para un profesional del ballet clásico ir a una clase y recibir correcciones acerca de algo aparentemente trivial (un plié, por ejemplo). Para una persona no relacionada con la danza eso suena sumamente extraño. ¿Un profesional no debería saber a esas alturas como hacer un plié? Pero en danza, al igual que en la música, el arte dramático, el canto o los deportes, no se trata solo de saber, se trata de hacerlo un poquito mejor cada vez. Para un bailarín volver a lo básico constituye el aprendizaje más riguroso, más eficiente. Los bailarines saben que la calidad está en los detalles y los detalles están siempre en la base.

 

Para alguien nuevo en el tango eso puede ser una revelación. Una vez tuve un alumno de iniciación que en su segunda clase exclamó: “Maldita sea, mi caminata aún no es perfecta”. Cuando después de un año los alumnos esperan pasar automáticamente de la clase de principiantes al nivel intermedio, creen que conocer el vocabulario de iniciación es preparación suficiente y pronto descubren que la realidad es más complicada. Se pueden saber muchas figuras y ejecutarlas todas mal, o se pueden conocer pocas pero bailarlas excepcionalmente bien. Eso hace cualqiuer tipo de etiquetación por nivel o número de años en el tango muy difícil.

 

Si te das cuenta que escuchas siempre las mismas correcciones sobre tu baile una y otra ves, recuerda que ASÍ ES COMO ESO FUNCIONA. No significa que no estés avanzando. Seguramente sí, poquito a poco. Cuando movimientos complejos te resultan difíciles, la solución es descomponerlos en elementos más simples y trabajarlos hasta que puedas bailar la secuencia sin fallos. Por eso antes de poder hacer algo rápidamente, primero necesitamos hacerlo lentamente; antes de poder girar sobre una pierna necesitamos una buena alineación postural; antes de hacer adornos con facilidad necesitamos tener buen equilibrio. Y eso es a la vez mi conclusión y mi mensaje más importante: el baile en realidad NO ES OTRA COSA que la base. Lo bueno de caer en cuenta de eso es que cada vez que mejoras tu base, todo tu baile crece. Eso en sí es un sensación tan magnífica que vale la pena toda la lucha.

 

 

Veronica Toumanova

 

Traducción: Kalina Duffner

 

 

 

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